domingo 18 de octubre de 2009

Tú, océano



Si es pecado ser cuerpo, qué delicia ser hereje: ser hereje contigo (tú, océano) con tus manos que son mareas que son anzuelos (me trepan, me inundan) y tu caminar en oleadas -en cuartos crecientes.

(Eres fuego, atraviésame.)
Me atraes, sin mover un dedo.

Tu boca abre heridas en mi cuerpo -heridas que no cierran: soy un algo abierto, un algo que se extiende.

Me contienes, me abarcas, me arrastras en tu rugido, en nuestra embriaguez compartida,
en nuestro afán por detener el tiempo.

No soy más que ritmo: no siento, me fundo;
                                   no soy, me extiendo:
                                   no hablo, resueno.

lunes 12 de octubre de 2009

Volar




Ella (ella que era yo, pero sin saber que era yo) caminaba tambaleante, como si sus pies no le pertenecieran. No caminaba sobre el suelo sino, quizá, sobre oleadas de tiempo. De tiempo, sí: cuando los pasos eran cortos y rápidos, la vida también se aceleraba; cuando eran lentos, los segundos se alargaban, como haciendo muecas. El resto era caos: aquella noche de sábado, la línea del horizonte había desaparecido.
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Nada había que pusiera orden en sus percepciones. Rostros, risas, luces, olores y peligros se arremolinaban en torno a ella como en un caleidoscopio gigantesco, cuyo vértice era el único punto fijo. Y ese punto fijo era la mano de él, esa mano  ancla, mano refugio, mano todo-va-a-estar-bien.
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Parece que sus pasos se hunden en la tierra: el mundo se deshace, nada es suficientemente sólido como para permanecer quieto más de dos segundos. Por eso, ella se apresura a establecer tres reglas: no me sueltes, no te dejes ir, no dejes de hablarme. Las palabras son lo único que la ata a la realidad; sin ellas, el mundo, convertido en una masa indistinta, puede engullirla. Y no habría vuelta atrás.
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Pero es tentador, perderse en lo enorme, perderse en lo sin-nombre, perderse en lo desconocido. Vértigo. Su razón se niega, mientras construye argumentos a un ritmo desenfrenado, que olvida a un ritmo también desenfrenado. Pero su razón ha perdido la consistencia, y de ella sólo quedan ecos que se pierden en la noche (¿es de noche?). Comprende ahora que el exceso de vida es peligroso, que la libertad puede ser amenazadora. Comprende. Y tiene miedo,  miedo de sí misma.
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Intenta aferrarse a la mano (tu mano), sabe que el tiempo se acaba, que dentro de poco no podrá resistir la tentación de perderse en ese rugido de deseo que ya no puede contener. La mano se vuelve abrazo: la gente de fuera vigila. Está segura, al fin. Las voces en su cabeza han dejado de construir argumentos y repiten sólo una palabra: arte, arte, arte, arte. La única respuesta posible. La puerta se abre. Se deja ir. Se pierde en la nada.
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Cuando despierta, la luz es de un tono amarillo claro, amarillo Monet, y los campos huelen a anís. El viento se come, la luz se camina, la tarde se esparce por su piel. Es bello eso de vivir.

domingo 13 de septiembre de 2009

Hoy salí a vagabundear



Es sorprendente, pero... me encanta el DF! A pesar de que tantas veces juré que nunca viviría aquí. Mi intención era solamente distraerme -encontré el zócalo lleno de gente que repentinamente se volvió patriota para festejar el 15, una exposición retadora en San Ildefonso (¿una pared recubierta de rebanadas de pan, un monstruo de metal en el patio, el cuerpo como espacio infinito?), un grupo de son jarocho que hizo bailar hasta a las viejitas, un jardín al lado de la torre latino en el que puedes recostarte en el pasto, dejar poesía o hacer lo que quieras (dejé uno de Rimbaud. Estuve a punto de decirle a una lesbiana que me gustaba su corte de pelo; me detuve a tiempo), una lluvia que salió de la nada y que decidí ignorar y también una niñita en el metro que se rió conmigo porque le hice caras (aunque no le dí dinero a su papá, indígena, lo siento). Un tipo en las escaleras me gritó: "te amo!", yo casi le contesto "el amor no existe", pero no lo hice. Eso y leer el Breve tratado del desencanto y pensar en que algún día haré un Elogio de Eva, por ser la primera pecadora y la primera en desear lo desconocido teniendo al "ser infinito" (sí, entre comillas) delante: el hombre es una pasión inútil, la conciencia es deseo que no puede ser satisfecho. En fin, que me divierto!

Una cierta manera de ser cuerpo



Una cierta manera de ser cuerpo. Una cierta manera de hablar con tus gestos, con tu presencia, con el calor de tus manos. Quiero que tus besos sean ojos, que abran agujeros en mi piel, que me inunden de tu lenguaje de ritmos y movimientos, aunque me sea desconocido este tu aliento de sombras en mi cuello y en mi espalda, abre agujeros-besos-lunares-ojos en mi piel, para que también lo que no veo me estremezca. Quiero tener ojos en todo el cuerpo.

miércoles 25 de marzo de 2009

querido vacío




corre parumbo que te alcanza la indiferencia, migaja de pan borracha, no sabe dar más de dos pasos sin estrellar la nariz contra el suelo y no se da cuenta, se levanta y vuelve a caer, su color café lodo a cada paso más verdoso, más feo, la nariz arrugada, parumbo ahogado en alcohol, con los ojos en blanco, no me mira, no ve nada, él camina en un mundo de dulces infiernos, que quizá sea lo único cierto de este planeta perdido, que engaña, que encanta, que quiero tanto, parumbo ingenuo, insensato, piensa que el andar lo va a llevar a algún lado, no sabe, pobre mugroso, pequeño diablo, que cualquier camino no conduce más que a la nada, que ni el alcohol ni el delirio pueden curar el vacío del deseo que hiere sus pasos, desdichada criatura que lleva el horror consigo, si alguien se topa con él en la calle se cubre los ojos para no verlo, parumbo que ciega a quien lo mire, que apaga la risa, que empaña lo bello, diminuta pestilencia, andante desgracia, querido parumbo.

jueves 22 de enero de 2009

El laniparino




Un laniparino se colocó con cuidado en el borde de la ventana. Miró al frente con determinación, frotó sus manos una con otra mientras asentía con la cabeza y respiró profundamente. Después se aventó. A la nada. En realidad, la ventana estaba a sólo tres metros del suelo, pero los laniparinos no suelen ser más grandes que la cabeza de un alfiler. Entonces, para un laniparino, lanzarse tres metros en caída libre equivaldría casi a una muerte segura, si no fuera porque se trata de fierecillas muy deportistas, que gustan de surfear en los rayos de sol. El laniparino en cuestión lo hizo con una precisión inigualable. Con extrema seriedad y profesionalismo, como el caso lo ameritaba. Se deslizó con maestría de un rayo a otro, evitando las zonas sombrías y los peligrosos claroscuros, hasta llegar al suelo con un brinquito suave. El laniparino se quedó unos instantes de pie; luego estornudó, dio media vuelta y se alejó gruñendo.

miércoles 19 de noviembre de 2008

Paradoja


Ah estúpido pájaro.
Orgulloso de tu libertad, la utilizas sólo para contradecir las reglas. ¿No es diez veces más interesante la inmensidad del cielo que esa prohibición, que encima es absurda? ¿No te das cuenta de que es una trampa? ¿De que es justo ahí donde te quieren, de que no transgredes nada, de que no rompes ningún esquema, de que aún eres esclavo? ¡Qué manera de destruir mi ideal de libertad!
Infame paradoja con alas.

domingo 29 de junio de 2008

El libro que no robé




Me enloquece tu mirada, incluso cuando no me mira, incluso sabiendo que miente. Me enloquece porque en ella te veo como no eres. Como sólo en mi delirio eres. ¿O será que te veo como sos? Puede ser que tu mirada revele lo que esconden tus heridas. En tal caso nunca podré ya salir de tus ojos cristales de fuego calmo.

Asómate, pues si eres lo que gritan tus ojos, quiero vivir en tu mirar.

martes 11 de marzo de 2008

[Como todo, efímera] Confesión







Amor (1), eres mi salto mortal. Contigo soy acróbata. Por ti abandono la comodidad de andar con los pies pegados al suelo. Por ti camino en una cuerda floja, malabarista: lanzo al aire la cordura y al caer, la atrapo en mi sombrero. Eres mi remedio contra lo ordinario. Ato una venda en mis ojos y tomo tu mano; la suelto y me lanzo al abismo. Tú eres mi abismo. Sabes a peligro.

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También eres mi contradicción: eres quien me quita las verdades, cual si fueran parásitos. A veces eres mi herida; me sabes a tristeza. Somos los personajes efímeros de una historia sin narrador. Efímeros, y sin embargo, imprescindibles. Camino junto a ti en la obscuridad, vigilando que nuestros pasos no sigan el mismo compás. Aún más: eres mi obscuridad.

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Eres mi delirio y mi ausencia. Eres brujo que celebra la existencia de sabores desconocidos. Eres quien me pone a prueba. Eres noche de tormenta y madrugada de primavera. Eres pasión. Alborotador, inquietante, tu mirada es un escándalo y tu palabra es (a veces) una caricia. Me invades, me habitas, hay días que eres en mí. Me sabes a despertar.

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¿Qué pasará, Amor, cuando te vuelvas mi seguridad?



(1) Te llamo Amor casi voluntariamente, o más bien, casi deseando que lo fueras. Te llamo Amor como llamaría un ateo a su querida ausencia de Dios.

lunes 28 de enero de 2008

Fuerte como la muerte es el amor. [Enfermedad]


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El cielo se está cayendo, Josefina.
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..............................................Se está cayendo el cielo de mi prisión.
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Yo lo miro cómo se deshace. Mi carcelera soy yo y mi amante también soy yo. Además, es bonita mi prisión.
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................................ En la mesa hay un florero con magnolias muertas.
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Por la ventana abierta veo el circo. Este mundo es un circo, Josefina, una fiesta de lo absurdo. Todos jugamos a ser importantes. Tenemos cada cual nuestros diálogos escritos en un papel. Ignoramos nuestros rostros, pues aún frente al espejo vemos máscaras. Sobre todo frente al espejo. Somos gente sin rostro. Algunos nos disfrazamos de elegantes y otros nos disfrazamos de inconformes. Luego fingimos que vivimos. Y aplaudimos el engaño de lo más dignos y honorables -the show must go on!
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.............................................Los humanos somos arrogantes y ciegos.
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La elegancia es lo más ridículo que hay, Josefina. O tal vez no, tal vez lo más ridículo es la decencia. Por eso yo tengo mi prisión. La puerta la cierro yo. También yo me abrigo cada día con mentiras, me envuelvo en engaños suaves y sedosos, me enfundo mis prejuicios junto con mis pantalones, plancho mi hipocresía. Pero el mundo es un mar de espejos, y en la infamia de los demás se refleja la propia.
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......................................Ojalá algún valiente se atreva a vivir desnudo.
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Entre tanto, yo me susurro estupideces al oído. Me digo que la vida ha de vivirse por amor... deliciosa mentira es el amor, Josefina. Tal vez sea nuestro invento más bello, y también el más cruel. El amor es un demonio. Y los demonios no existen, Josefina.
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............................................................................Tampoco Dios.
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¿Qué más da? Nos queda la pasión. Y la tristeza. Mírame a los ojos, Josefina, y miénteme. Mátame, devuélveme la fe. Me basta con una fe sucia: fe en el barniz de uñas, en mí y en el café. Silencio, ahora. Soy invencible. Y soy sola, vagabunda, sin tierra y sin voz.
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......................................................................................Sin vos.
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Prisionera de mí, pero esclava de nadie.
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..................................................El cielo se está cayendo, Josefina.

sábado 22 de diciembre de 2007

Ocio



8 imágenes de mí en el espejo (juego: 8 YOs que tal vez no soy YO)

1. Gitana. descalza, falda roja y cabello negro hasta la cintura.

2. Pintora. con el cuerpo untado de colores.

3. Jardinera. olor a tierra y a lluvia.

4. Escribidora. abriendo ventanas en mi pensamiento descontrolado y espiando el de otros.

5. Vagabunda. desobedeciendo mapas y caminos.

6. Mimo. gritando con los ojos y los gestos.

7. Cocinera. embriagándome de sabor y fuego.

8. Filósofa. tratando de ver hacia arriba.

miércoles 5 de diciembre de 2007

Tierra de nadie (Delirio)




Soy una voz vagabunda, perdida en un reino desconocido. Camino con los ojos bien abiertos, porque voy en busca de la Libertad. Antes de salir de mi casa, lo confieso, bebí. Me embriagué sola y con alcohol barato, hasta quedar empapada en deseos inconfesables.

De pronto, quise ver desnuda a la Realidad. Temblando, muy despacio y con los dedos fríos, le quité el polvo que tenía en el cuello (ella me miraba, palpitante) y le sacudí la suciedad y el cansancio que se le habían metido hasta los huesos.

Envalentonada, le arranqué de un golpe las ropas viejas que la cubrían, y contemplé por un instante su desnudez innombrable; ella intentó protestar, pero le arrebaté de los labios las palabras raídas y las concepciones gastadas, antiguas, infinitamente repetidas por sabios enjutos y sombríos.

Me miró con furia, ultrajada, pero también complacida (tampoco le gustaba su anterior aspecto) y me retó: me correspondía reinventarla o perderme en el vacío. Yo reí, henchida de soberbia, enferma de poder; la tomé entre mis manos; la sacudí con violencia; la besé, la abracé; bailé grité lloré, y la Realidad bailó gritó lloró conmigo.

Después la euforia pasó. La Realidad me dio en la cara un golpe seco y me recordó, despectiva, que su desnudez significaba para mí la inexistencia, la insignificancia, la nada. Callé, y ella me abandonó.

Así llegué a esta tierra de nadie, donde soy esclava de mi pensamiento. Busco a la Libertad para que me permita escapar de este vacío. Recorro valles y desiertos insípidos que nunca existieron, y lo único que escucho es el estruendo de mi cordura, que me acusa de haber dado muerte a todas las aves y a todos los cantos.

Extenuada, descanso un momento en la cima del monte más alto de este país de silencios, y entonces veo a la Libertad sentada a mi lado. Mi alma da un salto; me hinco a sus pies y le ruego le suplico le exijo le lloro le grito que me mire… Y me mira, pero después dice:
- ¿Quién eres? Eres poco más que un silencio: eres un murmullo, un instante, casi nada. No te conozco.
Y se va.

sábado 26 de mayo de 2007




Dice mi papá que para el día del padre quiere 4 pares de pantunflas azules idénticas. Y es que todos en la casa le robamos las suyas cada que podemos, aunque sean 3 números más grandes y sean ajenas. No es que tengan nada extraordinario, pero es que hay algo delicioso en tomar cosas que no son nuestras... y después escuchar a mi papá, con esa cara extraña de fastidio divertido, buscando por toda la casa para ver quién se llevó sus pantunflas.. de nuevo. Yo no creo que le regalemos los 4 pares de pantunflas, porque hay placeres chiquitos y tontos que (al menos yo) defendería con la vida, como traer los pies grandotes, azules y clandestinos...

lunes 14 de mayo de 2007




Yo que te miro y tú que me dices vamos a ver a qué sabe querer. Yo que me río y tú que me miras con una mirada de chocolate y café, que devora y embriaga y atraviesa y yo que... quiero más. Y tú desvergonzado que antes que me dé cuenta tomas un beso y luego dos y un pedazo de mí y luego dos. Devuélveme los besos pero guárdate los pedazos, y no me niegues tu mirada de enigma, ésa que no sé explicar y nunca sabré. Mirada de ligereza y gravedad, mirada de voces y silencios, mirada de noche y de día, mirada de eclipse; mirada que eclipsa el corazón.
(o en pocas palabras, funciona la mirada de jaguar)

miércoles 11 de abril de 2007

Frenesí




¿Has visto alguna vez a las hojas danzar? Hay una que, rebelde, ha pegado un brinco y se ha lanzado a la inmensidad. Ha dado, como una niña loca de alegría, mil giros al azar; se ha deslizado, coqueta, un poco para allá y otro poco para acá; ha desafiado con una sonrisa el tiempo y la gravedad... ¿fue un instante o una vida lo que duró su libertad? ¡Quiero ser una cosa leve que se abandona a la eternidad!

viernes 23 de marzo de 2007



Todos los días paso enfrente de un zaguán donde hay un rottweiler que me da miedo. A los perros del zaguán anterior todos los días les digo hola perros, buenas noches perros, y no me ladran, son decentes... pero este es un perro malvado y antisocial que además ladra desafinado y me espanta y me he torcido los pies no sé cuántas veces por su culpa, y siempre me quedo con las ganas de gritarle algo o por lo menos de ladrarle, pero me da miedo... Hoy lo ví en la esquinita de la reja y sin pensarlo le ladré antes de que él me ladrara... no quiero saber lo que pensó de mí su dueño, que iba saliendo de su casa...

Locos de nada*



El canto de un caracol resuena entre las altas cúpulas de la noche. Igual que una campanada, su voz es llamada y es promesa. Promesa de paz -eco de sueños olvidados- e invitación a volar. Las notas graves de su música toman prestado el aliento de un niño vestido de blanco que da la cara a la luna. Es la segunda noche de primavera y la ciudad está viva; se respiran cantos y se caminan sueños.
[Me quedé sola, soñando con luciérnagas, temerosa de romper el embrujo de las palabras, vacilando en mover siquiera un dedo- ¡no sea que se disuelva en razones aquel silencioso cantar!]


*lo de locos de nada lo dijo el poeta Gonzalo Rojas cuando trataba de explicar qué es un poeta..

jueves 22 de marzo de 2007



"Avec chaque vue de l'isolement humain je ferai un collier, un collier de jasmin"
-Lynda Thalie

lunes 5 de marzo de 2007

Noche negra




Por la ventana abierta entra el viento de la noche. Sólo el canto de los grillos interrumpe la tranquilidad y el silencio, pero la niña no duerme. Con los ojos muy grandes y abiertos, parece que quisiera penetrar la oscuridad. La nana cabecea, meciéndose en un rincón del cuarto.
– ¿De qué está hecha la noche, Cata? – pregunta la niña sin volver la mirada.
Un silencio perezoso da paso a un silencio incrédulo, y luego viene la respuesta:
– La noche, niña, está hecha de sueños – divaga, complaciente, la nana.
– ¿Todos los sueños son negros, Cata?
– Negros como el zapote negro, niña. Pero dulces.
– ¿Y los zapotes amargos?
– A ésos les pones azúcar o los tiras a la tierra. La tierra sabe hacerlos dulces de nuevo.
– ¿A qué sabe, Cata, a qué sabe la noche?
– La noche sabe a paz y sabe a tierra. Sabe a frutas y a zapote, sabe a planta, a sueño y a luna. La noche sabe a ti, niña.
La nana vuela entre mundos posibles. Tal vez nunca había estado tan lejos de la tierra, o tal vez nunca había estado tan cerca.
La noche es todo y es nada, el sueño es tibio y la niña es noche.
– ¡Quiero comer noche y quiero comer día!
– Duérmete, niña.

martes 20 de febrero de 2007



Quiero ser jaguar astro águila beso colibrí lluvia gitana canción
Quiero ser grito cascada sonrisa mirada nube ave calor
Quiero ser tierra suspiro jardín pantera lágrima música flor
Quiero ser mujer abismo silencio torrente principio sabor
Quiero ser mujer y partir mi soledad en dos
Amarte
Y dormir contigo bajo el sol

viernes 16 de febrero de 2007

Hace dos años...




La misma idea ha dado vueltas en mi cabeza todo el camino, y los pensamientos de pronto son reales y no existe el taxi y no existes tú, sólo existen el golpe y la traición que significaría un no, y lo enorme y completo que sería un sí... ¿sí? ¡la tierra y el mundo y el cielo desaparecen si digo que sí! Y siento mi corazón como tambores de guerra, y tú, tú me hablas de cosas que no existen, ¡inocente! ¿qué no sabes que nada importa, porque quiero decirte que sí? Te lo voy a decir ahora mismo, y verás, ¡verás cómo también tu mundo se esfuma! (Pero tu mirada me atraviesa y no puedo, no puedo...) Ya llegamos a la entrada del cine y no he juntado valor (¡ya!) y caminamos (¡ya! pero hay gente) y ya veo la pantalla y si no es ahora no es nunca (¡qué miedo!) y no puedo respirar y te digo: “Oye...” y me miras y me deshago, ¡no puedo! mi corazón ya no funciona y mi cabeza da vueltas (¿porqué? ¿sí? ¿no? ¡ya!) y tu cara y tu mirada y esperas mi respuesta y quiero desaparecer y el tiempo pasa y no pasa, (¡ya!) todo el futuro se proyecta y cada instante es una vida y tú me miras (¡ya!)
- Sí...
(Ya no existe nada.)





jueves 15 de febrero de 2007

Yo diría...




No preguntes mi nombre: hace años que lo perdí. Perdí también mi voz y mis pasos- no querían servir a alguien sin nombre. A veces vienen y a veces se van, porque son caprichosos. A pesar de todo, me quedan mis ojos, que son fieles como niños, aunque de vez en cuando les gusta mentir (y a mí me gusta creerles). Se entretienen llenándome la vida de absurdos y de risas, porque prefieren los laberintos a las paredes en blanco.
También me queda el corazón. Es iluso y simple, y le gusta aparecerse justo cuando no lo llamo. Hay quien dice que es rojo, pero yo creo que es amarillo cual girasol. De ésos que persiguen cualquier cosa que dé luz y calor.
Irremediablemente, girasol.